Jueves, 22 Febrero 2024
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ANALISIS: La “guerra del gas” fue un golpe de Estado para entregar Bolivia al narcotráfico

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La “guerra del gas” de octubre de 2003, bajo la consigna de no vender gas a EEUU vía Chile, fue una falsa narrativa que sirvió para derrocar al expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada con el objetivo de entregar el poder político al narcotráfico y hacer de Bolivia un “narcoestado”, señala el libro escrito por el académico cochabambino, Hugo Marcelo Balderrama.

El libro titulado “Bolivia: del golpe 2003 a la dictadura/narcoestado” fue presentado el pasado viernes en La Paz por el Grupo de Estudios “Lidia Gueiler”. Sostiene que las instituciones políticas se encuentran influenciadas por el poder y las riquezas del narcotráfico y están manejadas por dirigentes que simultáneamente desempeñan cargos de gobierno y son miembros de las redes del narcotráfico.

Desde que Evo Morales llegó al poder lo primero que hizo fue legalizar los cultivos de coca del Chapare, impulsar la ocupación de parques nacionales como el Tipnis, fomentar el avasallamiento y reversión de tierras para ampliar los cultivos de coca destinada a la producción de droga, indica el autor.

Refiere que Sánchez de Lozada fue objeto de un proceso de conspiración y sedición que ocasionó la “destrucción de la nación boliviana” en base a los ejes de confrontación que proclama el Foro de Sao Paolo, un instrumento de expansión dictatorial del socialismo del siglo 21.

Sin embargo, señala que los problemas de Bolivia no son de responsabilidad exclusiva del MAS, sino de Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina que, en su momento, expulsaron a Evo Morales del Congreso para darle palestra política, haciéndose víctima del abuso del poder.

Apunta también a Carlos Mesa por haber traicionado a Gonzalo Sánchez de Lozada y por ser cómplice para que Bolivia sea secuestrada por una pandilla de políticos del Foro de Sao Paolo con el fin de “atentar contra la democracia boliviana”.

Indica que, desde el “asalto al poder” por parte de Evo Morales, “Bolivia se convirtió en una especie de paraíso para el narcotráfico, porque en octubre murió la república y nació el narcoestado”, esto en confabulación con algunos sectores de la izquierda y varios partidos marxistas.

El documento considera que Bolivia es un Estado fallido, que vive comiéndose sus ahorros y reservas internacionales, con una economía que empieza a desmoronarse por falta de combustible y dólares, y sacando bajas calificaciones de confianza internacional.

Escribe que Bolivia está lejos de ser un Estado democrático con libertad, con justicia, con ciudadanos iguales ante la ley y unidos por el patriotismo constitucional.  

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