Viernes, 23 Enero 2026
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Quillacollo: la política del baile, el regalo y la conciencia en venta

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En Quillacollo, el escenario político rumbo a las elecciones municipales comienza a despejarse. Tres nombres se perfilan como los principales aspirantes a ocupar la silla municipal: Charles Becerra, Luis Santa Cruz y Óscar Claros.

Otros posibles candidatos prácticamente han desaparecido del radar político y ciudadano, sin propuesta ni presencia real.

Al mismo tiempo, todo indica que la era política del actual alcalde Héctor Cartagena Chacón ha llegado a su fin.

El desgaste de su gestión, la falta de resultados concretos y el rechazo creciente de una gran parte de la población han marcado un punto de quiebre irreversible.

En las calles, en los barrios y en las conversaciones cotidianas, el descontento ciudadano es evidente.

Lo que más llama la atención —y preocupa— es que la vieja forma de hacer política no ha cambiado. Los candidatos repiten el mismo libreto de siempre: bailes improvisados, mensajes vacíos, discursos incoherentes y una campaña basada más en el show que en ideas claras para resolver los problemas estructurales del municipio.

Peor aún, persiste la práctica vergonzosa de comprar conciencias a través de regalitos, promesas fáciles y favores momentáneos.

Una estrategia que subestima la inteligencia de la población y degrada la democracia local. A esto se suma un hecho lamentable: algunos dirigentes vecinales han convertido la representación social en un negocio, ofreciendo su apoyo al mejor postor sin importar principios, propuestas ni el futuro de Quillacollo.

“Qué pena”, dicen muchos ciudadanos, cansados de ver cómo se repite el mismo circo político elección tras elección, mientras los verdaderos problemas —agua, empleo, planificación urbana, seguridad y desarrollo— siguen sin solución.

Quillacollo no necesita más bailarines ni vendedores de ilusiones. Necesita liderazgo, planificación, honestidad y propuestas serias. La población espera un cambio real, no una nueva versión del mismo fracaso político de siempre.

La pregunta sigue en el aire: ¿alguno de los candidatos estará a la altura del desafío o nuevamente la ciudad será rehén de la improvisación y la politiquería?

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Implementado por Marcelo Colpari – BOLIVIA PRENSA