En medio de las dificultades de abastecimiento que atraviesa el país, una imagen inusual y al mismo tiempo esperanzadora se vive estos días en una de las vías más transitadas de Cochabamba: la venta directa de leche fresca y huevos sobre la misma calzada de la avenida principal, donde productores y vecinos se reúnen para ofrecer estos productos esenciales a precios accesibles.
Con cubetas llenas de huevos y recipientes con leche recién ordeñada, pequeños agricultores y familias del área rural llegaron hasta el centro de la ciudad, aprovechando el paso constante de vehículos y peatones.
La venta se realiza de manera sencilla: los compradores se detienen, eligen la cantidad que necesitan y llevan el producto directamente del productor al consumidor, sin intermediarios ni los aumentos excesivos que se registran en algunos mercados y tiendas.
Los comerciantes informales explicaron que decidieron salir a la vía pública ante la dificultad de trasladar sus productos a los centros de abasto habituales, debido a los bloqueos y las restricciones de circulación.
“Prefiero vender aquí en la calle, donde la gente nos busca, antes de que se nos eche a perder la mercadería o no podamos sacarla de nuestras comunidades”, comentó uno de los vendedores, mientras entregaba botellas de leche a los conductores que bajaban de sus vehículos.
Para los vecinos de Cochabamba, esta iniciativa se ha convertido en un alivio inmediato. Muchos manifiestan su satisfacción al encontrar alimentos que en los últimos días eran difíciles de conseguir. “Ya no sabíamos dónde hallar leche para los niños; aquí la encontramos fresca y más barata. Es una solución que nos hemos dado entre todos”, expresó una madre de familia que aprovechó su paso por la zona para abastecerse.
Las autoridades municipales han tomado conocimiento de esta actividad y, aunque recuerdan que la venta en la vía pública no está permitida por normas de ordenamiento urbano, han manifestado comprender la situación excepcional que vive la población, evitando hasta el momento operativos de retiro, ante la necesidad mutua de productores y consumidores.
Esta práctica demuestra cómo la población, con ingenio y solidaridad, busca alternativas para garantizar su alimentación, transformando espacios de circulación en puntos de encuentro y comercio directo, mientras se normaliza el abastecimiento en la región.



