El mundo sabe que el año 2050, la humanidad demandará un 70% más de alimentos para dar de comer a aproximadamente 9.700 millones de personas, esta preocupación global, nos debería motivar para encarar políticas públicas serias y responsables, desde Bolivia hacia el mundo.
Para 2030, la demanda de alimentos aumentará un 50%, la de energía un 45% y la de agua un 30%.
El número de personas que viven en la pobreza está disminuyendo, pero el de personas con hambre está aumentando.
El acceso al agua potable está mejorando, pero 2.600 millones de personas aún no tienen sistemas de sanidad aceptables.
El informe Perspectivas agrícolas OCDE-FAO 2025-2034, nos dice que se prevé que la producción agrícola y pesquera mundial aumente un 14% durante la próxima década, impulsada principalmente por el crecimiento de la productividad, en particular en los países de ingresos medios.
El aumento de la productividad contribuirá a reducir la intensidad de las emisiones y limitará el aumento previsto de las emisiones directas de gases de efecto invernadero de la agricultura al 6%.
Bolivia jugará en ese contexto, un rol relevante, al ser parte de un espacio geopolítico privilegiado en una región apta para los cultivos extensivos de agricultura y el desarrollo de la ganadería, espacio comprendido entre el Oeste del Brasil, el Norte de Paraguay, el Noreste de Argentina y el Oriente de Bolivia, además ese espacio de Bolivia está vinculada al acuífero guaraní, el más grande del mundo, espacios con poca densidad geográfica, libres de guerras o conflictos significativos y con capacidad de producir muchos alimentos por su tierra apta para el cultivo.
El rendimiento de un producto, es un indicador que mide la cantidad de producto que se obtiene en toneladas por una hectárea de tierra cultivada y es esencial para evaluar la productividad agrícola de un territorio, en este caso, segmentado por municipio.
El rendimiento por hectárea cultivada varía según el tipo de cultivo, las condiciones climáticas, las técnicas de cultivo y otros factores variados.
En el caso de Bolivia, son muy pocos los productos agrícolas que tienen rendimientos productivos de forma competitiva para acceder a un mercado mundial, como muestra el Sistema Integrado de Información Productiva del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, del Estado Plurinacional de Bolivia.
Las grandes dificultades no solo son los magros rendimientos de producción, sino, los volúmenes muy insignificantes de muchos productos agrícolas, en muchos casos la producción anual de todo el país, podría entrar en dos camiones de alto tonelaje.
De allí, la necesidad de políticas específicas para el incrementó de rendimientos y volúmenes en la producción de productos agrícolas en los municipios de Bolivia, para que esa producción sea exportada a mercados alrededor del mundo, propuesta realizada por Manfred Reyes Villa en las pasadas elecciones nacionales y poco tomada en cuenta, como la oferta de diésel y gasolina a solo 5 bolivianos.
Las políticas sugeridas por el alcalde de Cochabamba y candidato nacional, fueron: 1) Ampliar los cultivos donde existe un buen rendimiento de t/ha, producción competitiva para ofertar productos ante la demanda mundial. 2) Hacer que donde se tienen volúmenes altos de producción, se incremente el rendimiento de t/ha, y por ende la competitividad crezca respecto de la producción en el mercado mundial. 3) Ambas fórmulas también podían aplicarse de forma simultánea, es decir mejorar el rendimiento y ampliar las zonas de cultivo. Son muy pocos los productos agrícolas que han combinado ambas variables para ser competitivos en el mundo y además producir grandes volúmenes. 4) Facilitar el transporte en su integralidad, para que la producción pueda acceder a mercados internacionales con bajos costos, nos referimos a corredores bioceánicos, trenes de carga de alta velocidad y obviamente la Hidrobia Paraguay-Paraná, con el Puerto Buch, operable plenamente las 24 horas del día, los 365 días del año. 5) Facilitar los insumos tecnológicos y de conocimientos, incluso de semillas transgénicas, que permitan elevar el rendimiento de los cultivos por hectárea. 6) Tecnologías innovadoras y mejoradas, inversiones de capital y un uso más intensivo de fertilizantes. 7) La transformación de las Embajadas y los Consulados de Bolivia, en promotores de la exploración, identificación y concreción de mercados externos, donde se pueda exportar la producción nacional de los diferentes alimentos que se cultivan en los municipios de Bolivia.
En Bolivia al año 2023, según información procesada en base a la obtenida del Sistema Integrado de Información Productiva, solo 115 municipios de los 342 municipios en Bolivia producen algún producto agrícola con rendimiento competitivo a nivel mundial, solo 23 productos agrícolas de Bolivia, tienen rendimientos competitivos a nivel mundial, donde destacan el tomate, la cebolla, la papa, la oca, el ciruelo, el pomelo, el mango, la hualuza, el té y el café. Solo el municipio de Santa Cruz de la Sierra, produce 5 de esos productos de forma competitiva. Tres municipios; Pojo, Puerto Villarroel en Cochabamba y Alto Beni en La Paz, producen 4 productos de forma competitiva, once municipios: Palos Blancos, Coroico, Sorata, Sapahaqui en La Paz, Entre Ríos, Vila Vila, Independencia en Cochabamba, Rurrenabaque en el Beni, Samaipata, Comarapa, Cotoca en Santa Cruz, producen 3 productos de forma competitiva, 24 municipios producen dos de esos productos de forma competitiva y 76 municipios, producen solo uno de esos producto de forma competitiva, los otros 227 municipios, producen por debajo de lo que exige la competencia global.
En ese contexto, hay que destacar que Santa Cruz se ha convertido en el primer productor de alimentos en Bolivia, con el 77% del volumen global y es el primer departamento agroexportador del país, con el 88% del total, según datos del IBCE al año de la información procesada del SIIP, lo que avizora que ese espacio geográfico, será la “punta de lanza”, la “cabecera de playa”, de la inserción de Bolivia en el globalismo de la alimentación.
Arturo Gonzalo De la Riva Bozo*.
*Diplomático de carrera.
El mundo sabe que el año 2050, la humanidad demandará un 70% más de alimentos para dar de comer a aproximadamente 9.700 millones de personas, esta preocupación global, nos debería motivar para encarar políticas públicas serias y responsables, desde Bolivia hacia el mundo.
Para 2030, la demanda de alimentos aumentará un 50%, la de energía un 45% y la de agua un 30%.
El número de personas que viven en la pobreza está disminuyendo, pero el de personas con hambre está aumentando.
El acceso al agua potable está mejorando, pero 2.600 millones de personas aún no tienen sistemas de sanidad aceptables.
El informe Perspectivas agrícolas OCDE-FAO 2025-2034, nos dice que se prevé que la producción agrícola y pesquera mundial aumente un 14% durante la próxima década, impulsada principalmente por el crecimiento de la productividad, en particular en los países de ingresos medios.
El aumento de la productividad contribuirá a reducir la intensidad de las emisiones y limitará el aumento previsto de las emisiones directas de gases de efecto invernadero de la agricultura al 6%.
Bolivia jugará en ese contexto, un rol relevante, al ser parte de un espacio geopolítico privilegiado en una región apta para los cultivos extensivos de agricultura y el desarrollo de la ganadería, espacio comprendido entre el Oeste del Brasil, el Norte de Paraguay, el Noreste de Argentina y el Oriente de Bolivia, además ese espacio de Bolivia está vinculada al acuífero guaraní, el más grande del mundo, espacios con poca densidad geográfica, libres de guerras o conflictos significativos y con capacidad de producir muchos alimentos por su tierra apta para el cultivo.
El rendimiento de un producto, es un indicador que mide la cantidad de producto que se obtiene en toneladas por una hectárea de tierra cultivada y es esencial para evaluar la productividad agrícola de un territorio, en este caso, segmentado por municipio.
El rendimiento por hectárea cultivada varía según el tipo de cultivo, las condiciones climáticas, las técnicas de cultivo y otros factores variados.
En el caso de Bolivia, son muy pocos los productos agrícolas que tienen rendimientos productivos de forma competitiva para acceder a un mercado mundial, como muestra el Sistema Integrado de Información Productiva del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, del Estado Plurinacional de Bolivia.
Las grandes dificultades no solo son los magros rendimientos de producción, sino, los volúmenes muy insignificantes de muchos productos agrícolas, en muchos casos la producción anual de todo el país, podría entrar en dos camiones de alto tonelaje.
De allí, la necesidad de políticas específicas para el incrementó de rendimientos y volúmenes en la producción de productos agrícolas en los municipios de Bolivia, para que esa producción sea exportada a mercados alrededor del mundo, propuesta realizada por Manfred Reyes Villa en las pasadas elecciones nacionales y poco tomada en cuenta, como la oferta de diésel y gasolina a solo 5 bolivianos.
Las políticas sugeridas por el alcalde de Cochabamba y candidato nacional, fueron: 1) Ampliar los cultivos donde existe un buen rendimiento de t/ha, producción competitiva para ofertar productos ante la demanda mundial. 2) Hacer que donde se tienen volúmenes altos de producción, se incremente el rendimiento de t/ha, y por ende la competitividad crezca respecto de la producción en el mercado mundial. 3) Ambas fórmulas también podían aplicarse de forma simultánea, es decir mejorar el rendimiento y ampliar las zonas de cultivo. Son muy pocos los productos agrícolas que han combinado ambas variables para ser competitivos en el mundo y además producir grandes volúmenes. 4) Facilitar el transporte en su integralidad, para que la producción pueda acceder a mercados internacionales con bajos costos, nos referimos a corredores bioceánicos, trenes de carga de alta velocidad y obviamente la Hidrobia Paraguay-Paraná, con el Puerto Buch, operable plenamente las 24 horas del día, los 365 días del año. 5) Facilitar los insumos tecnológicos y de conocimientos, incluso de semillas transgénicas, que permitan elevar el rendimiento de los cultivos por hectárea. 6) Tecnologías innovadoras y mejoradas, inversiones de capital y un uso más intensivo de fertilizantes. 7) La transformación de las Embajadas y los Consulados de Bolivia, en promotores de la exploración, identificación y concreción de mercados externos, donde se pueda exportar la producción nacional de los diferentes alimentos que se cultivan en los municipios de Bolivia.
E.n Bolivia al año 2023, según información procesada en base a la obtenida del Sistema Integrado de Información Productiva, solo 115 municipios de los 342 municipios en Bolivia producen algún producto agrícola con rendimiento competitivo a nivel mundial, solo 23 productos agrícolas de Bolivia, tienen rendimientos competitivos a nivel mundial, donde destacan el tomate, la cebolla, la papa, la oca, el ciruelo, el pomelo, el mango, la hualuza, el té y el café. Solo el municipio de Santa Cruz de la Sierra, produce 5 de esos productos de forma competitiva. Tres municipios; Pojo, Puerto Villarroel en Cochabamba y Alto Beni en La Paz, producen 4 productos de forma competitiva, once municipios: Palos Blancos, Coroico, Sorata, Sapahaqui en La Paz, Entre Ríos, Vila Vila, Independencia en Cochabamba, Rurrenabaque en el Beni, Samaipata, Comarapa, Cotoca en Santa Cruz, producen 3 productos de forma competitiva, 24 municipios producen dos de esos productos de forma competitiva y 76 municipios, producen solo uno de esos producto de forma competitiva, los otros 227 municipios, producen por debajo de lo que exige la competencia global.
En ese contexto, hay que destacar que Santa Cruz se ha convertido en el primer productor de alimentos en Bolivia, con el 77% del volumen global y es el primer departamento agroexportador del país, con el 88% del total, según datos del IBCE al año de la información procesada del SIIP, lo que avizora que ese espacio geográfico, será la “punta de lanza”, la “cabecera de playa”, de la inserción de Bolivia en el globalismo de la alimentación.
Arturo Gonzalo De la Riva Bozo*.
*Diplomático de carrera



