Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) puso en marcha un proceso de limpieza y rehabilitación del sistema nacional de almacenamiento de hidrocarburos, luego de identificar deficiencias técnicas acumuladas por años que terminaron afectando la calidad del combustible que se vende en el país.
La decisión llega después de las denuncias del sector transporte, que reportó daños en motores por la presencia de goma y manganeso en la gasolina.
El presidente de YPFB, Yussef Akly, admitió que durante mucho tiempo los tanques operaron sin mantenimiento adecuado y con mezcla de distintos carburantes, lo que aceleró el deterioro del producto.
La nueva administración detectó malas prácticas operativas, como el uso de tanques diseñados para crudo en el almacenamiento de gasolina, además de un rezago estructural en refinación. Hoy Bolivia procesa entre 20.000 y 22.000 barriles diarios, muy por debajo de su capacidad instalada, lo que incrementa la dependencia de combustibles importados.
Como parte de la reestructuración, YPFB informó la desvinculación de 360 funcionarios y no descartó responsabilidades penales si se confirman irregularidades.
La gasolina observada fue localizada en tanques específicos de Trinidad, Montero y Oruro, ya aislados del sistema, con una afectación estimada de alrededor de 2.000 vehículos.
La estatal asegura que el abastecimiento está normalizado y que el combustible que hoy se comercializa cumple estándares de calidad, mientras la Autoridad Nacional de Hidrocarburos (ANH) intensifica controles en estaciones de servicio.
YPFB también ratificó transparencia en la importación y diálogo con los transportistas. Pero el fondo del problema ya está expuesto: no fue un accidente, fue una cadena de negligencias acumuladas durante años. Ahora toca ver si la limpieza no se queda solo en los tanques, sino también en las responsabilidades.



