Lunes, 19 Enero 2026
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Terminal de Buses de Quillacollo: una obra estratégica abandonada por negligencia municipal

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Quillacollo, Cochabamba.– El proyecto de la Terminal de Buses de Quillacollo, concebido como una obra estratégica para el desarrollo urbano, el ordenamiento del transporte y la dinamización económica de la región metropolitana, se encuentra abandonado, pese a que contaba con viabilidad técnica y financiamiento encaminado, situación que hoy genera serios cuestionamientos a la gestión del alcalde Héctor Cartagena.

De acuerdo con el análisis técnico–administrativo, la terminal no era una simple propuesta, sino un proyecto estructurado, con estudios previos y condiciones para su ejecución.

El costo estimado de la obra —según parámetros comparativos de infraestructura similar en el país— oscilaba entre 35 y 60 millones de bolivianos, monto perfectamente viable bajo un esquema de financiamiento concurrente entre el Gobierno Municipal de Quillacollo, la Gobernación de Cochabamba y el Gobierno Central.

Sin embargo, la obra nunca fue ejecutada, no se consolidaron licitaciones ni se defendieron convenios intergubernativos, y el proyecto terminó paralizado sin una explicación técnica clara a la población, provocando la pérdida de tiempo institucional, el riesgo de pérdida de recursos comprometidos y un grave daño al desarrollo regional.

Desde el punto de vista legal, la responsabilidad recae directamente en el Gobierno Autónomo Municipal de Quillacollo, cuya Máxima Autoridad Ejecutiva es el alcalde Héctor Cartagena.

La normativa vigente establece que es obligación del alcalde impulsar proyectos estratégicos, garantizar su ejecución y defender los intereses de desarrollo del municipio.

Especialistas en gestión pública señalan que la inacción frente a un proyecto de esta magnitud no puede considerarse un simple retraso administrativo, sino que podría encuadrar —previa investigación de las instancias competentes— en incumplimiento de deberes, conforme al artículo 154 del Código Penal, además de una negligencia administrativa grave, al no priorizar ni ejecutar una obra que iba a generar ordenamiento del transporte, empleo e ingresos municipales.

El impacto del abandono es evidente: Quillacollo continúa soportando caos vehicular, paradas improvisadas de buses, desorden urbano y la pérdida de la oportunidad de consolidarse como un nodo estratégico de transporte del eje metropolitano de Cochabamba.

Desde sectores ciudadanos y técnicos se cuestiona que, pese a la importancia del proyecto, la autoridad municipal no haya defendido el financiamiento ni asumido liderazgo político, dejando que una obra clave quede archivada, sin rendición de cuentas ni explicaciones documentadas.

La terminal de buses no solo era una infraestructura necesaria, sino una apuesta al futuro de Quillacollo. Hoy, su abandono se ha convertido en un símbolo de la falta de gestión, decisión política y compromiso con el desarrollo regional, un tema que —según demandan vecinos y analistas— debe ser esclarecido mediante auditorías y explicaciones técnicas, no con discursos.

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