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El enigma del paradero de Evo Morales y el rol de la Inteligencia Estatal

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Cochabamba, 18 de enero de 2026 – Tras cumplirse una semana sin apariciones públicas de Evo Morales, surge un debate nacional sobre la eficacia y el rol de los organismos de seguridad del Estado.

A pesar de contar con servicios de inteligencia y tecnología de seguimiento, el paradero exacto del líder cocalero sigue siendo un "misterio oficial", lo que ha generado sospechas de posibles pactos o incapacidad operativa.

Informes de inteligencia de la Policía Boliviana han confirmado que, hasta hace pocos días, Morales se encontraba en el Trópico de Cochabamba protegido por anillos de seguridad sindical.

No obstante, las autoridades han justificado la falta de una intervención directa alegando que un operativo en la zona representa un "alto riesgo político y social" que podría desencadenar enfrentamientos violentos.

La credibilidad de las instituciones encargadas de la seguridad se encuentra en un momento crítico tras la reciente aprehensión del exministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, el pasado 30 de diciembre de 2025, cuando intentaba salir del país.

Esta situación ha dejado un vacío de mando y ha alimentado las teorías de que dentro del propio Gobierno existen facciones que podrían estar ocultando información o facilitando la protección del expresidente.

Analistas políticos y sectores de la oposición cuestionan por qué, con el despliegue de la Dirección General de Inteligencia (DIGEMIN), no se ha podido precisar si Morales sigue en el país o si ha cruzado la frontera. Las hipótesis actuales sugieren dos caminos:

Vigilancia Pasiva: El Gobierno conoce su ubicación pero evita la captura para no convertir a Morales en un "mártir" antes de las elecciones.

Pérdida de Control: La inteligencia estatal ha perdido acceso efectivo al Chapare, zona que funciona actualmente bajo sus propias normas de seguridad.

Desde el Ministerio de Defensa y el nuevo mando del Ministerio de Gobierno, se ha desmentido cualquier plan de "estado de sitio", pero se mantiene la alerta migratoria activa. Mientras tanto, la narrativa de sus seguidores, encabezados por Leonardo Loza, insiste en que Morales está "a buen recaudo" debido a que su vida corre peligro, manteniendo el hermetismo sobre su ubicación geográfica exacta.

El "misterio" sobre Evo Morales no parece ser producto de una falta de recursos tecnológicos, sino de una decisión política de alto riesgo y de las fracturas internas dentro de los organismos de inteligencia bolivianos tras los recientes cambios en el gabinete de seguridad.

A día de hoy, 18 de enero de 2026, la situación de Evo Morales es de incertidumbre pública, marcada por su ausencia en actos masivos y las declaraciones de su entorno cercano que buscan desmentir una supuesta fuga al extranjero.

Crece la especulación en Bolivia sobre la ubicación exacta del expresidente Evo Morales, quien no ha sido visto en público desde hace una semana.

Ante los rumores de una posible salida del país, sus aliados más cercanos han salido a desmentir estas versiones, asegurando que se encuentra bajo resguardo en territorio nacional.

El exsenador y dirigente cocalero Leonardo Loza afirmó este domingo que Morales se encuentra “a buen recaudo” y en buen estado de salud.

Loza enfatizó que, por razones de seguridad y para proteger su integridad, no se revelará su ubicación exacta, limitándose a decir que el exmandatario está “en algún rinconcito de nuestra patria grande”.

Asimismo, otras fuentes de su entorno mencionaron que Morales se recupera de un cuadro de dengue en el Trópico de Cochabamba.

La ausencia de Morales coincide con una situación judicial y política crítica:

Presión Judicial: Sobre Morales pesa una orden de aprehensión relacionada con procesos por trata y tráfico de personas.

Inhabilitación Electoral: El Tribunal Supremo Electoral y el Tribunal Constitucional ratificaron recientemente que Morales no puede ser candidato en las próximas elecciones, quedando oficialmente fuera de la contienda electoral de 2025-2026.

Seguridad en el Chapare: Se reporta que sus seguidores han "cuadriplicado" los anillos de seguridad en el Trópico de Cochabamba para evitar su captura por parte de las fuerzas del orden.

La falta de información certera ha generado las siguientes reacciones:

Amenazas de Bloqueos: Sectores del Pacto de Unidad "evista" han advertido con iniciar bloqueos nacionales de carreteras si se intenta ejecutar una orden de captura contra su líder.

Vigilancia Estatal: El Gobierno ha realizado sobrevuelos en la zona del Chapare; aunque aseguran que son tareas de lucha contra el narcotráfico, los seguidores de Morales lo interpretan como un operativo de búsqueda y captura.

Polarización: La opinión pública se encuentra dividida entre quienes consideran que Morales es víctima de una "persecución política" y quienes exigen que se presente ante la justicia boliviana para responder por los cargos en su contra.

Resumen de la situación: Aunque no hay una confirmación oficial de que haya abandonado Bolivia, la estrategia de su defensa parece ser mantenerlo oculto en su bastión político (el Chapare) para evitar su detención, mientras sus portavoces mantienen un discurso de resistencia y resguardo por "seguridad".

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