El actual alcalde municipal de Vinto, Alfredo Lucana, quien además insiste en repostularse a la Silla Municipal, es calificado por analistas y sectores ciudadanos como el peor alcalde en la historia del municipio, una región con enorme potencial productivo que hoy se encuentra estancada, desordenada y capturada por intereses particulares.
Lucana enfrenta graves acusaciones de corrupción en la ejecución de obras, caracterizadas por sobreprecios, proyectos inconclusos y baja calidad, que no responden a las verdaderas necesidades de la población. Lejos de impulsar el desarrollo integral de Vinto, su gestión se ha convertido en sinónimo de ineficiencia, improvisación y sospecha permanente.
Uno de los hechos más cuestionados de su administración es la aprobación indiscriminada de urbanizaciones en áreas agrícolas, atentando directamente contra la vocación productiva del municipio.
Estas decisiones, según denuncias locales, no solo vulneran normas de uso de suelo, sino que benefician a loteadores y grupos afines al poder municipal, en desmedro de los productores y del desarrollo sostenible.
Dirigentes vecinales y actores sociales afirman que la Alcaldía de Vinto ha sido administrada como un feudo familiar, donde parientes, allegados y operadores políticos concentran decisiones clave, contratos y espacios de poder.
Esta forma de gestión ha generado un profundo malestar ciudadano y una sensación generalizada de abandono institucional.
“Vinto pasó de ser un municipio productivo con proyección a convertirse en un botín político”, señalan críticos de la gestión, quienes advierten que la repostulación de Lucana no representa continuidad de progreso, sino la prolongación del fracaso.
A pesar de los cuestionamientos, el alcalde-candidato no ha logrado explicar con claridad el destino de los recursos públicos ni el criterio técnico y legal para la expansión urbana sobre tierras agrícolas. Para muchos, su insistencia en permanecer en el poder responde más a temor a rendir cuentas que a una verdadera vocación de servicio.
Sectores ciudadanos coinciden en que Vinto necesita un cambio urgente, una administración transparente, técnica y comprometida con la producción, el orden territorial y el bienestar colectivo, no más improvisación ni autoridades que gobiernan para unos pocos.
La población observa con creciente indignación cómo se pretende normalizar una gestión marcada por denuncias, mientras el municipio pierde oportunidades de desarrollo. Repetir a Alfredo Lucana en la Alcaldía sería condenar a Vinto a seguir retrocediendo, afirman.



