Quillacollo, Cochabamba. A medida que se aproximan las elecciones subnacionales, el municipio de Quillacollo atraviesa un clima político marcado por una fuerte confrontación electoral, movilizaciones masivas y un despliegue publicitario sin precedentes en calles y avenidas.
Analistas y observadores locales coinciden en que la ciudad experimenta una “guerra electoral” por el control de la Alcaldía, reflejada en campañas visibles, caravanas, concentraciones y actividades proselitistas que implican elevados recursos económicos.
Uno de los aspectos más comentados por la población es el gasto en propaganda política. El candidato oficialista Héctor Cartagena ha instalado banners y material publicitario en distintos puntos estratégicos de la ciudad.
En similar línea, el aspirante Charles Becerra también ha desplegado una intensa campaña visual.
Este escenario ha generado cuestionamientos ciudadanos sobre el origen del financiamiento de estas campañas, especialmente en un contexto económico complejo.
Vecinos señalan que, además de la propaganda, se realizan concentraciones con incentivos, alimentos y otros beneficios, prácticas que consideran ofensivas y alejadas del debate programático.
CRÍTICAS A CAMPAÑAS SIN PROPUESTAS
Sectores sociales y analistas políticos advierten que las campañas se concentran en actividades festivas, bailes y movilizaciones, dejando en segundo plano propuestas concretas para resolver los problemas estructurales del municipio, como el acceso a servicios básicos, empleo, salud e infraestructura urbana.
CANDIDATOS CON MAYOR RESPALDO CIUDADANO
Dentro del escenario electoral, se menciona que Eduardo Mérida, representante de la agrupación Unidad, y Oscar Claros, de la agrupación Patria, figuran entre los postulantes que mantienen niveles importantes de aceptación y confianza ciudadana.
En contraste, diversos sondeos y percepciones recogidas en la población señalan un alto nivel de rechazo hacia algunas candidaturas, mientras que otros aspirantes permanecen con escasa visibilidad pública.
CIUDADANÍA EXIGE PROPUESTAS Y TRANSPARENCIA
Frente a este panorama, sectores ciudadanos demandan campañas transparentes, austeras y centradas en propuestas reales que atiendan las necesidades urgentes de Quillacollo.
La población insiste en que el debate político debe priorizar soluciones y no espectáculos.
El proceso electoral avanza en un clima de alta competencia, donde el voto ciudadano será determinante para definir el rumbo político y administrativo del municipio en los próximos años.



