Bolivia amaneció este sábado 2 de mayo, bajo un clima de fuerte inestabilidad tras el inicio del paro general indefinido convocado por la Central Obrera Boliviana (COB).
El secretario ejecutivo Mario Argollo anunció la medida tras un masivo cabildo en El Alto, donde se ratificó el rechazo a las políticas económicas del gabinete de Rodrigo Paz.
La movilización expresa una profunda solidaridad con los sectores indígenas de Pando y Beni que marchan hacia La Paz en contra de la Ley 1720.
Los manifestantes denuncian que esta normativa facilita la conversión de tierras productivas en latifundios mediante hipotecas, lo cual pone en riesgo la soberanía alimentaria y el derecho al territorio.
Entre las demandas principales de los trabajadores destaca la exigencia de un incremento del 20 por ciento en el salario mínimo nacional y el haber básico. Argollo señaló que el poder adquisitivo de las familias se deterioró gravemente debido a la inflación y al alto costo de los productos de la canasta básica.
La COB también propuso un recorte drástico de hasta el 50 por ciento en los sueldos más altos de las autoridades del sector público nacional. Esta medida busca generar recursos para atender la crisis, mientras se mantiene la defensa de las empresas estatales frente a cualquier intento de privatización por parte del Gobierno.
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Ante el incremento de la conflictividad social, la Policía del departamento de La Paz ordenó el acuartelamiento del 100 por ciento de sus efectivos de seguridad.
Las fuerzas del orden se encuentran desplegadas en puntos estratégicos para resguardar los bienes del Estado frente al avance de las columnas de manifestantes hacia la sede gubernamental.
Por su parte, el presidente Rodrigo Paz aseguró a través de sus redes sociales que no teme a las movilizaciones por considerarse un constructor de la democracia.
El mandatario expresó que su verdadera preocupación radica en la capacidad del país para ofrecer soluciones reales y sostenibles para el futuro de la patria boliviana, aunque ignoró selectivamente la apuesta por los recortes en gastos sociales que caracterizó su campaña electoral.



