En Sabaya, renace la crianza de la Alpaca, un camélido andino muy cotizado

En el amplio terreno fronterizo de Sabaya, municipio ubicado en plena frontera con Chile, está renaciendo la crianza de la Alpaca, un camélido andino que se encontraba en proceso de extinción, pero gracias al impulso privado de los agricultores y el apoyo técnico del gobierno municipal está creciendo  el número de animales de esta especie.

 

En una visita realizada a varias comunidades rurales con el alcalde municipal de Sabaya, Pablo Villca Viza hemos comprobado que en el mes de enero nacieron una gran cantidad de “alpaquitas”, que son una maravilla de la naturaleza.

“Dios nos bendice”, dijo el alcalde de Sabaya. “Somos grandes productores de camélidos en distintas especies, como vera en cada comunidad hay llamas, alpacas, vicuña, ñandús y otros”, resalto.

La alpaca es un animal de los Andes que pertenece a la familia de los camélidos. Es un rumiante vecino de la llama y de la vicuña.

Todos estos animales poseen un pelaje muy cotizado, en especial la vicuña (que tiene el pelo más fino y suave de todos los camélidos).

La alpaca ha sido domesticada, desde hace 7000 años, por los pastores andinos. El gran valor de su fibra se aprecia en los textiles andinos desde 1200 A.C.

La antigua civilización incaica consideraba que la alpaca era un tesoro para su economía y transformaba su lana en una especie de cachemira que estaba reservada para su realeza. Actualmente, los tejidos de alpaca hechos a mano son muy valorados en el mundo entero.

La alpaca es todavía muy importante en la economía andina, puesto que provee de lana y cuero a la industria textil.

Los criaderos de alpaca están ubicados en el gélido altiplano a más de 3800 metros de altura. Estas condiciones estimulan el crecimiento del pelo de la alpaca, garantizando su calidad, ya que cuanto más baja es la temperatura, la lana se hace más espesa, mas caliente (adquiere propiedades caloríficas), más suave y ligera.

La suavidad de la lana de alpaca es comparable al cachemir, es hipoalergénica, no pica y ofrece una amplia gama (negro, blanco, crema, gris, beige, marrón claro, marrón oscuro, castaño, etc.) de colores naturales, lo que evita el uso de tinturas químicas.

La fibra de alpaca se declina en 24 tonos (la alpaca es el único animal con una variedad tan extensa de colores en su lana) reconocidos por la industria textil.

Como anécdota, la NASA utilizaba lana de alpaca por ser la fibra natural con más propiedades térmicas.

Cada año, las alpacas son esquiladas. Cada una de ellas proporciona de 5 a 10 pulgadas de lana, es decir, entre 2,2 y 4, 5 km de fibra que se transforma en prendas de lujo, repartidas alrededor del mundo. La lana de alpaca de dos años es la más suave y fina, es conocida como “baby alpaca” o “alpaca bebé”.

Existen dos tipos de alpacas: La Suri, cuyo pelo es relativamente largo, sedoso y con un brillo excepcional. Su lana es utilizada, principalmente, en la industria manufacturera.

La Huacaya: es más pequeña, su lana es esponjosa y es más apta para la producción a mano.

La alpaca vive de 15 a 20 años y su gestación dura 11 meses y medio, da a luz sólo a una cría por vez, excepcionalmente a dos. Pesa alrededor de 70 kg y mide entre 100 y 170 pulgadas. Es un animal rumiante (tiene tres estómagos) y herbívoro, por ello su nutrición es poco costosa.

La fibra de alpaca es un material de lujo, disponible en cantidades limitadas. Las prendas 100% lana de alpaca son raras y costosas. La ropa de lana de alpaca mantiene su forma original aún con el pasar de los años, siempre y cuando se lave a mano y con agua fría. (FAUSTO COLPARI)

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