En Venezuela denuncian asesinato de 14 personas en frontera con Brasil

El diputado opositor venezolano Américo De Grazia dijo este sábado que los enfrentamientos entre civiles y militares en el sur de Venezuela, en la frontera con Brasil, han dejado ya 14 muertos, "todos por armas de fuego", y "centenares de heridos".

 

"No menos de 14 muertos reportan desde el Hospital Zurita. Y centenares de heridos. Todos de armas de fuego. Colapsado el servicio médico. Sin posibilidad de trasladarlos al hospital de #PacaraimaBrasil #23F", escribió el diputado en su cuenta de Twitter.

El suceso se produjo en la población fronteriza de Santa Elena de Uairén, estado Bolívar, donde desde ayer se han registrado enfrentamientos entre comunidades indígenas de la zona con funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Por su parte, el dirigente opositor Andrés Velázquez también informó de 14 muertes y agregó que el hospital de Santa Elena de Uairén no cuenta con recursos para atender al centenar de heridos.

"En el hospital no hay solución (fisiológica), no hay sangre, no hay oxígeno, no hay reactivos. Heridos se desangraron sin ser intervenidos", dijo Velázquez en un mensaje en Twitter.

Con anterioridad, el diputado Juan Andrés Mejía informó en rueda de prensa de que en Santa Elena de Uairén se estaba produciendo "una masacre contra el pueblo indígena pemón" y que se contabilizaban cuatro personas "asesinadas" y más de 20 heridos de bala.

De Grazia, por su parte, aseguró que "colectivos armados" tomaron las calles de Santa Elena de Uairén "conjuntamente" con la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militarizada) "disparando a mansalva a los transeúntes, decretando un estado de sitio y de terror" en la zona.

Asimismo, la Comisión Parlamentaria para la Ayuda Humanitaria, denunció que el centro asistencial donde yacían los heridos de esta zona estaba siendo atacado con armas de fuego, lo que estaría "flagrantemente violando normativas internacionales del Acuerdo de Ginebra", añadió.

El médico Julio Castro, miembro de la comisión, recordó que atacar con armas de fuego un centro de salud "está claramente en contra de normas humanitarias internacionales".

Agregó que "estamos haciendo un llamado lo más fuerte, formal y severo posible a las autoridades humanitarias internacionales para que se pronuncien".

Este sábado era el día en el que Juan Guaidó, proclamado presidente legítimo de Venezuela, había marcado para la entrada de ayuda humanitaria para la difícil situación de 300.000 personas en el país, desde las fronteras de Colombia y Brasil y con el respaldo de la comunidad internacional.

Pero la respuesta del régimen de Nicolás Maduro, reprimiendo con dureza a los manifestantes frente al cordón policial así como a la caravana, conllevó graves disturbios, varios muertos y la quema de algunos de esos convoyes de ayuda.

Por otro lado, al menos 23 militares o policías bolivarianos desertaron, huyendo del chavismo. Juan Guaidó anunciaba a eso de las 12 del mediodía (hora local, 17 horas en España) que el primer cargamento de ayuda humanitaria entraba en Venezuela vía Brasil.

Al mismo tiempo se empezaban a producir las primeras deserciones de las fuerzas de Maduro con destino a Colombia, donde Guaidó los fue recibiendo y reconfortando. También empezaban los disturbios: las fuerzas gubernamentales dispararon y lanzaron gases lacrimógenos contra los manifestantes que pretendían cruzar la frontera y permitir que los convoyes de ayuda entraran a Venezuela.

Empezó el proceso de entrada de las 600 toneladas de alimentos, kits de higiene y medicamentos, pero las fuerzas bolivarianas las bloquearon y paramilitares les prendieron fuego. Al menos tres de los camiones fueron pasto de las llamas, pese a que los manifestantes intentaron salvar parte del contenido.

En esta refriega se produjeron al menos 20 heridos. Para Juan Guaidó, estos hechos constituyen "un crimen de lesa humanidad".

Además, el Parlamento venezolano, controlado por Guaidó, denunció la muerte de cuatro personas por heridas de bala en la frontera entre Venezuela y Brasil, en concreto en la localidad de Santa Elena de Uairén.

El número de heridos asciende a más de 20, cinco de ellos graves.  A estos habría que sumarles al menos un muerto y al menos 285 heridos producidos en enfrentamientos en San Antonio de Táchira, en la frontera colombiana.

Al caer la tarde, el Gobierno de Colombia confirmaba que al menos 23 personas, entre policías y militares, habían decidido abandonar sus puestos y cruzar la frontera con el país cafetero para ponerse de lado de Juan Guaidó y escapar del régimen de Maduro.

Guaidó ha recordado en todo momento que no considera desertores a estas unidades de las fuerzas de seguridad y afirmó que hacían un servicio a su patria.

Mientras, en la capital venezolana, Caracas, Nicolás Maduro afirmaba sentirse "más duro (fuerte) que nunca". Anunció la ruptura total de relaciones con Colombia y dio un plazo de 24 horas a los diplomáticos de este país para abandonar Venezuela. Desde Bogotá también fueron convocados sus diplomáticos en el país vecino. Pero Maduro mostró algunos síntomas de debilidad: en primer lugar, suspendió un concierto de grupos afines al régimen que estaba previsto que se desarrollara en la localidad fronteriza con Colombia de Ureña.

En segundo lugar, aludió a la posibilidad de que algo malo le suceda, de tal manera que pidió a los militares, a las milicias y a sus seguidores salir "en unión cívico-militar", si algún día "le ocurre algo".

 

La situación de bloqueo permanece mientras algunos manifestantes en la frontera brasileña han mostrado su intención de acampar hasta que se permita acceder a los camiones de ayuda humanitaria, que en esa misma frontera se retiraron hacia el interior por motivos de seguridad. También en Colombia se descargaron los camiones ante la resistencia de las fuerzas chavistas.

Valora este artículo
(0 votos)
Visto 322 veces

Visitantes en linea

Tenemos 194 visitantes y ningun miembro en Línea

13737890