Los dueños de Mina San Cristóbal tienen aviones de lujo y una pista de aterrizaje

Los dueños de la mina San Cristóbal, ubicado en el Sudoeste del departamento de Potosí en Bolivia, tienen aviones de lujo y una pista de aterrizaje, llamado el “Aeropuerto de Toldos”, de uso exclusivo de la empresa, donde llegan directamente sus funcionarios y son trasladados a su propio campamento. En este lugar también aterrizan aviones de carga, no se sabe la finalidad.

 

Minera San Cristóbal (MSC) ha invertido en la creación de la infraestructura necesaria de transporte, comunicaciones y servicios públicos para explotar plata, zinc y plomo, sin conocerse los beneficios que tienen Bolivia y las comunidades del sudoeste del departamento de Potosí.

En San Cristóbal se habría invertido aproximadamente 1.800 millones de dólares, siendo esta la inversión minera de origen extranjero más grande de Bolivia.

Los dueños de San Cristobal, construyeron 200 kilómetros de caminos, dos puentes, 172 kilómetros de línea eléctrica y 65 kilómetros de vías ferroviarias. Hasta la fecha no se asfalto el camino a los pueblos cercanos a la mina San Cristóbal.

También  ha instalado telecomunicaciones, teléfonos, acceso a internet, agua potable, una pista propia de aterrizaje adecuada para el acceso por vía aérea, y muchos otros aspectos para mejorar las operaciones.

Las comunidades locales consideran que el Proyecto San Cristóbal provoca negativos impactos socioeconómicos en las siguientes áreas: empleo, ingresos, infraestructura, servicios de salud y educación, vivienda, infraestructura urbana de los pueblos y encadenamientos y diversificación económica.

Los pobladores temen hablar de Mina San Cristóbal. “Nos podemos decirte nada, los dueños de la mina son malos, nos pueden echar del pueblo o castigarnos..Disculpa” señala uno de los comunarios.

El pueblo se trasladó a un lugar inhóspito, a 17 km. al sureste del pueblo antiguo, a un lugar denominado Ventilla. El reasentamiento incluyó la construcción de: 140 viviendas, del cementerio, de infraestructura educativa, de salud, de una casa de gobierno y la reconstrucción de la iglesia.

Esto tomó un año, desde la firma del convenio de traslado, el 8 de junio de 1998, hasta la entrega, el 9 de junio de 1999.

El nuevo pueblo fue convertido en un campamento minero con precarias viviendas. El maquillaje es notorio, la fachada frontal de las casas compensadas oculta la pobreza que existe en la parte trasera de estas construcciones.

En el pueblo se hospedan trabajadores de las empresas contratistas que rebalsaron de los campamentos y personas que buscan trabajo.

Del mismo modo, son evacuados sin tener ningún contacto con la población.

Algunos símbolos como las wakas y otros fueron trasladados como monumentos o fueron destruidos, sin ningún respeto a su valor cultural. Se levantaron símbolos ajenos como “los árboles de piedra” de Gastón Ugalde.

El cementerio nuevo fue cambiado de lugar de manera improvisada sin ninguna consideración a las costumbres que acompañan los muertos de esas poblaciones.

 

En el nuevo pueblo, la Fundación San Cristóbal ejecuta proyectos destinados a promover el turismo como el Hotel San Cristóbal, las agencias Trans Tours, Vici Tours y el surtidor, pero esta organización no hace nada en favor de los pueblos. En la zona hay un hotel de lujo de cinco estrellas que solo funciona para dar servicio a los empleados de la mina.

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